Tres Escapularios de Felipe Aljure

Equipo pequeño con grandes resultados

En total fueron 53 días, incluyendo los descansos y desplazamientos de una ciudad a otra, lo que se tardó la producción de Tres escapularios. Detrás del proyecto se encuentra un equipo de grabación de sonido, el talento de 12 personas, incluidos los dos actores principales, más los que se sumaron en Cartagena. Estas fueron las dos bases del rodaje.

“Salimos en cuatro automóviles de Bogotá, el de mi hija, el de mi esposa, el de un amigo que iba como asistente de producción y el mío. Allí iba toda la gente que había planeado la película en sus distintas capas y todo el equipo que usamos en el rodaje”, cuenta Felipe Aljure.

Por motivos de producción, el brillo de la luz de la costa Caribe y la decisión de rodar sin luces de cine, Tres escapularios, terminó filmándose en Tierra Bomba, una isla frente a Cartagena que irónicamente, pese a su cercanía física con una ciudad capital, padece los mismos síntomas de olvido de la Colombia más remota.

Durante el rodaje solo se utilizaron 2.5K de luces, “casi nunca sacamos las luces, pues gracias a la experiencia y destreza de Carlos Sánchez quien era el Fotógrafo y Operador no fueron necesarias en la gran mayoría de situaciones”. La película es un homenaje a la cámara de fotofija, se utilizó una cámara de fotografía que capturaba imágenes de gran calidad y se le instalaron lentes primarios que aseguraron la textura excepcional con la que cuenta Tres escapularios. Adicional a esto, solo se le agregó un equipo para la grabación del sonido.

El nombre de la película vino después ligado a una constante dramática que Aljure ha utilizado en sus películas. El tres ha estado en todas sus películas y ésta por ser la tercera era especial en ese sentido. Así nació el nombre de Tres escapularios, la película cuenta con múltiples triángulos dramáticos en su construcción narrativa y en planos más conceptuales. “Lorena, Nico e Indira son el primero y el más evidente, pero de ese se desprenden muchos otros, más sutiles. Por ejemplo Lorena, Nico y el Negro. Lorena, Nico y Tatiana. Lorena, Tatiana y el Negro. El Negro, Indira y la madre. Indira, la madre y el bebé. Lorena, Nico y el bebé. El público y las dobles pantallas y muchos más. Todo son triángulos en esta película”.

Una película contra la guerra

Tres escapularios logra alejarse de lo convencional revelando la historia poco conocida de los soldados anónimos de la guerra, quienes también son víctimas de este conflicto y de la desigualdad social que los empuja por el camino de las armas.

Con frases como: “matar es malo, pero, si se hace por una noble causa, te engrandece”, la cinta busca atraer a quienes viven el conflicto de manera anónima y le pone rostro con la destacada actuación del reparto.

“Teníamos la intención de enfrentar al público con la imagen estereotípica que tenemos del conflicto: que la gente que está allá es insensata, terrorista, asesina, narco-guerrillera; una cantidad de calificativos que les hemos montado y por lo que los vemos como enemigos. Esto porque estamos en un conflicto y nos duele, porque hemos tenido muertes cercanas. Por eso la idea de bajarnos al soldado anónimo, a la carne de cañón y meternos ahí, eso genera una primera decisión, un casting muy profesional pero completamente desconocido, para que tuvieran credibilidad”.

La película es protagonizada por Karen Gaviria, Alma Rosas Martínez e Isabel Jiménez González, quien recibió el reconocimiento como actriz excepcional en el Colombian Film Festival de Nueva York, Mauricio Flórez Cano y Luis Fernando Gil.

Es una producción de Cinempresa, con guion y dirección de Felipe Aljure, la producción de Enrique Arango y María Clara Aristizábal, la dirección de fotografía de Carlos Sánchez; la dirección de arte, vestuario y maquillaje a cargo de José Alberto Serna; sonido directo Diego Rodríguez; el encargado de la música fue Camilo Montilla quién también hizo parte del diseño de sonido junto con Sergio Stempniewicz; la edición y script de Alejandro Zuluaga; Disney Gómez en la producción en Santa Marta y César Padrón en Cartagena, en la asistencia a producción estuvieron Santiago Castaño Londoño y Diana Carolina Durán, entre otros.

El estilo visual de Felipe Aljure rompió los moldes tradicionales de representación en el cine colombiano con sus películas anteriores: La gente de La Universal y El Colombian Dream. En Tres escapularios, el director retoma elementos de ese repertorio -pantallas divididas, angulaciones inesperadas-, y reafirma una visión desencantada del país, aunque esta vez, a diferencia de sus obras anteriores, se vislumbre un poco de esperanza. Tres escapularios, una historia que da cuenta de lo macro, de la crudeza de realidades pintadas desde la ficción pero todo el dolor de un contexto.

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