The Smiling Lombana

Lo poco que se sabe de Tito Lombana no es suficiente para saber quién fue. Se sabe que fue un artista costeño de origen humilde, que esculpió el monumento más emblemático de Cartagena de indias: los zapatos viejos. Este joven de indudable talento, que gozaba de cierta fama y prestigio, de repente abandonó el arte, rompió los lazos con su familia y cayó en el olvido.

La directora del documental, y nieta de Lombana, solo vio a su abuelo una vez en la vida, poco antes de su muerte. ¿Por qué su familia le ocultó siempre al abuelo? ¿Qué secreto había detrás de su sonrisa para convertirlo en e l tabú de la familia?

La película intenta desentrañar el misterio de este personaje y hace lo posible por entender a l hombre estrafalario, amoral, pero refinado y a legre, que produjo una ruptura insanable. La historia de Lombana, de amor y desamor, se ilumina y se confunde con la compleja historia de Colombia a finales del siglo pasado.

 

ENTREVISTA A DANIELA ABAD

 

“YO NO SOY MUY BUENA PARA LOS SECRETOS, Y ESTE DOCUMENTAL ES UNA FORMA DE ROMPER UN TABÚ EN MI FAMILIA”- DANIELA ABAD

 

[Jorge Caraballo]*: ¿Cómo surgió la idea de hacer este documental?

[Daniela Abad]: Hace casi cinco años. Yo v i v í a en Barcelona y no sabía nada de mi abuelo Materno, Tito Lombana, y tenía que hacer un corto de ficción para la universidad. En ese momento me acordé de la primera vez que fuimos a visitarlo y me pareció que ahí podía haber una buena escena para un corto. Llamé a mi mamá y a mi abuela por Skype a preguntarles su historia y, a partir de lo que me contaron, entendí que esa no era una historia de ficción sino que tenía un potencial inmenso para documental. Entonces empezó la obsesión.

¿Y cuándo lo empezaste a hacer?

[Daniela]: En 2015. Ese año vine a Colombia, empecé a hacer Carta a una sombra, y aprendí más o menos cómo funcionaba el mundo documental. En esa misma época salieron unas becas del FDC, y nos ganamos la de escritura para hacer el guion.

¿Qué dijo tu familia cuando les contaste que era un hecho que ibas a hacer el documental sobre Tito?

[Daniela]: Mi mamá se puso furiosa, mi abuela también, ellas no querían que la historia de Tito saliera de la familia y vieron el proyecto como una gran intromisión en sus vidas privadas. Siempre se opusieron y, de hecho, mi mamá no quiso salir. A mi abuela logré convencerla, pero no fue fácil. Creo que todavía lo sienten como una intromisión y tal vez tengan razón. Muchas veces me pregunto a quién le pertenecen las historias. La única que estuvo de acuerdo fue mi tía, a ella le parecía que Tito era una persona digna de tener un documental.

¿Por qué no querían contarla?

[Daniela]: Tal vez porque es algo que las avergüenza. Supongo que una parte del silencio se debe a no querer ser relacionadas con esa historia turbia de la que él hizo parte y que ha afectado mucho a Colombia. Pero también callan porque no quieren que otros reduzcan a Tito y lo juzguen únicamente por ese capítulo de su vida.

¿Y a pesar de esa resistencia insististe? ¿Por qué?

[Daniela]: La primera razón es porque Tito me parece fascinante por todas las facetas que tiene. Es un personaje que muestra mucho de lo que somos, de las formas de pensar que dominan el país. Además, yo no soy muy buena para los secretos, no me gustan, y quise hacer este documental para entender mejor a mi familia, para romper un tabú. El silencio alrededor de Tito no me dejaba acercarme del todo,  era uno de esos secretos que hacen que la comunicación falle, que no podamos encontrarnos. Los tabús vuelven más grandes las cosas, hacen que uno se imagine de todo. Yo quería hacer algo para pasar la página.

¿Puedes resumir el proceso de realización de la película?

[Daniela]: Me gané la beca de escritura en 2015 y dediqué todo el primer año a investigar y escribir el proyecto. Esa beca me daba una plata para poder viajar, entonces fui a Italia, entrevisté a un hermano de mi abuela que es escultor, y miré el archivo fílmico, que es muy importante para la película. También aproveché para investigar acá en Colombia, conversé mucho con mi mamá, con mi abuela, con mi tía y encontré a los hermanos de Tito en Cartagena.

 

Después nos presentamos a otra beca del FDC, esta vez de producción. Nos la ganamos y entonces  grabamos durante dos años. Lo último que grabamos fue a finales de 2017. Cuando parábamos de grabar nos sentábamos a editar con Andrés Porras entre una grabación y otra para identificar qué nos hacía falta. El final de todo el proceso fue sentarnos durante dos meses aproximadamente a terminar la película.

¿Qué aprendiste de ti durante todo este proceso? ¿Qué aprendiste de tu lado Lombana?

[Daniela]: Para mí el tema central de la película es la identidad. Trata de mostrar a través de la vida de Tito quién es uno, en qué personajes nos transformamos, cómo nos transforman los o t r o s. Es, en últimas, una reflexión sobre la valentía de ser quienes somos. Y creo que muy poca gente lo hace. En general creo que nos dejamos llevar por lo que “se debería hacer”. Creo que hacer el documental me ayudó a entender que uno no es monolítico, que a lo largo de la vida puede ser muchas cosas. A mí hay algo que me gusta mucho de Tito y es que nunca se queda quieto, es una persona que constantemente cambia de cara. Si me pregunto qué hay de él en mí, pueden ser muchas cosas, pero lo importante es que el espectador reconozca rasgos de sí mismo en él.

Hablemos sobre Tito y su obra. A finales de los cincuenta y comienzos de los sesenta, era considerado por muchos una de las promesas del arte colombiano. En internet se encuentra una reseña elogiosa de Héctor Rojas Herazo a su trabajo. ¿Sientes que él abandonó por completo el arte o que hay matices que ayuden a comprender mejor ese distanciamiento?

[Daniela]: Le he mostrado su obra a escultores y artistas y en general dicen que sí tenía mucho talento. Pero a él no le pareció tan importante dedicarse a eso. Y creo que eso le pasa también a muchas personas que se desengañan del arte porque es muy jodido, muy difícil, porque uno nunca sabe si está haciendo algo bueno o malo, porque todo el tiempo está dando mucho de sí y acaba agotado. Tito abandonó su figura pública de artista, pero no dejó el arte en su vida íntima, que es lo más importante: él siguió haciendo objetos, transformando espacios.

Es interesante ver cómo tus dos abuelos representan fuerzas opuestas en Colombia. Tito representa a quienes son capaces de tomar atajos por ambición, y el otro es de quienes se atreven a enfrentarlos y denunciarlos. En tus dos películas hay un retrato del país actual. ¿Tú como ves esas dos historias juntas? En la película se ve a Tito en metamorfosis permanente, encarnando muchos personajes.

[Daniela]: Sí. La idea del personaje es muy importante porque uno no sabe hasta qué punto uno es uno o es el personaje que se moldeó. Y eso tiene que ver mucho con la escultura. Esa parte plástica es una metáfora clave e n la película.

Pues yo siempre había pensado que hacían parte de dos bandos, pero ahora no lo veo tanto así. Creo que ambos son personajes muy complejos. En primer lugar sus orígenes eran muy distintos. Mi abuelo Héctor venía de una familia privilegiada, no eran parte de la élite, pero sí eran acomodados. Mi abuelo Tito, por su parte, tenía un origen muy humilde. Las películas muestran cómo el contexto en el que nacemos puede determinar las decisiones que tomamos. Yo creo que para Tito no hubiera sido tan importante el dinero si hubiera tenido un origen menos humilde. En la historia de Tito se ve el comienzo de un estilo de vida que nos atrapó, y después en Carta a una sombra se ven las consecuencias. Digamos que Carta a una sombra es una película más apegada a hechos históricos, mientras que The Smiling Lombana es más bien una reflexión alrededor de unos hechos históricos.

¿Te parece único que esos dos lados de la historia estén en tu familia?

[Daniela]: No. Es mucho más común de lo que parece. En muchas familias colombianas se ven esas tensiones, esas contradicciones. A mí me parece importante que eso se muestre, y que las familias no sufran el estigma de lo que hicieron otros, sino que puedan hablarlo, nombrarlo.

Para mí siempre ha sido muy importante el cine. Mi mamá me mostró películas desde que era muy chiquita. Incluso vivimos un tiempo con Luis Alberto Álvarez, el crítico de cine. Primero estudié cuatro semestres de medicina en Medellín, y me di cuenta de que había sido una elección equivocada, a mí me gustaba sobre todo ver películas, analizarlas, y vivía muy frustrada. Entonces dejé la carrera y me fui a estudiar cine.

¿Y cómo diste el paso de ver a hacer?

[Daniela]: Es que no siento que eso sea tan alejado como parece. A mí lo que más me gusta es conversar, y siento que hacer cine es conversar con imágenes, es analizar la historia, es una manera de leer.

 

*Jorge Caraballo es periodista y coordinador de la estrategia de prensa digital de The Smiling Lombana.

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