El origen de los perros calientes, todo lo que se debe saber

Tiene tantos nombres como maneras de prepararlo: hot dog, perro caliente, perrito, completo, pancho o jocho, lo único que persiste en todos estos platillos es el pan alargado, la salchicha (que puede ser de muchos tipos, de Frankfurt o vienesa, hervida o frita) y aderezos que pueden variar tanto hasta convertirlo en una preparación totalmente distinta. Aunque el perro caliente se asocia normalmente con Estados Unidos y el béisbol, en realidad proviene de Europa, más concretamente de Alemania, y su ingrediente estrella, la salchicha, encuentra sus orígenes en Babilonia, hace 3500 años. Sin embargo, se suele aceptar que el nacimiento de la salchicha tal como la conocemos hoy en día tiene su lugar en Alemania, entre las ciudades de Frankfurt y Coburg, y que Anton Feuchtwanger, en 1904, ofrecía en su bar salchichas aderezadas con mostaza y kétchup, encontrando el problema de que sus clientes se ensuciaban y se quemaban los dedos al intentar comerlo: así surge la idea (de su hermano, que era panadero) de contener la salchicha en un pan alargado, naciendo el primer perro caliente de la historia.

Este bocadillo se popularizó, en efecto, en Estados Unidos, en especial en Nueva York, volviéndose un alimento callejero predilecto de los trabajadores y las clases humildes, pero expandiéndose por todo el mundo a lo largo del siglo XX.

Así como existen nombres para el “hot dog”, existen variaciones: en Argentina, Bolivia, Uruguay y Paraguay se les adereza con salsa golf, mostaza, mayonesa y kétchup, mientras que en México se les añade queso. Los uruguayos tienen los llamados “panchos porteños”, donde se envuelve la salchicha con tiras de tocino o de queso, mientras que en Chile se les llama “completos”, se les considera un plato típico  y se les acompaña de aguacate, tomate y grandes cantidades de mayonesa, y en ocasiones, chucrut.

Por su parte, el típico perro caliente colombiano se caracteriza por llevar la mayor variedad de salsas: mostaza, salsa tártara, mayonesa, ketchup, salsa de ajo, salsa de piña y salsa rosada, además de papas fritas tipo hilo, queso costeño rallado, cebolla, lechuga y tocineta. En esto se parecen los vecinos perros calientes venezolanos, que junto a una gran cantidad de salsas, se acompañan con papas fritas tipo hilo, repollo, zanahoria, cebolla y queso rallado, además de otros ingredientes ocasionales y especiales, como tocineta, jamón o huevo. En cambio, los hot dogs salvadoreños se caracterizan porque la salchicha va frita, y llevan cebolla encurtida, chile jalapeño y escabeche.

Podríamos seguir enumerando variedades, porque los perros calientes permiten una versatilidad enorme y son uno de los bocadillos favoritos de todo el mundo: se les puede encontrar en restaurantes y en puestos callejeros desde México hasta Francia, con todas las posibilidades que hay para combinar sabores, y en Colombia también se les puede pedir a domicilio en lugares como Arroz Paisa. Es tal la popularidad de los perros calientes, que existen inclusive variedades para evitar el consumo de cerdo (principal ingrediente de las salchichas) como los perros calientes kosher, que se preparan en Israel, o alternativas vegetarianas donde se sustituye la salchicha por otros ingredientes, como es el particular caso del “papapleto” chileno, que sustituye la vienesa por papas fritas. Todas las alternativas son posibles cuando queremos comernos un perrito caliente a toda costa.

 

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